El Metaverso

La expresión Metaverso fue acuñada por Neal Stephenson en su novel de ciencia ficción “Snow Crash” en 1992, donde los seres humanos (como avatares) interactúan entre ellos y con agentes de software en un espacio tridimensional que usa la metáfora del mundo real. “Metaverso” es una palabra compuesta del prefijo “meta” (significando más allá) y “universo”.

Como nació Internet…

Cuando comenzó a rodar, Internet no era más que un par de redes separadas conectadas por un protocolo estándar llamado TCP-IP, un lenguaje de red universal que movía paquetes de información de una red local a otra, formando una red más grande. En ese punto, la mayoría de las redes -como las de las universidades, centros de investigación o las comerciales como Compuserve, America Online o las clásicas BBS- funcionaban de forma independiente. Poco a poco, todas esas redes se fueron conectando y llegamos a una red universal que creó un sistema de comunicación y conocimiento completamente nuevo. Y, con esa red, vino una nueva revolución industrial y económica. Nació Internet.

El Metaverso no existe todavía pero…

Lo mismo está sucediendo ahora con el metaverso. Hay múltiples mundos virtuales persistentes e independientes (desde proyectos de Epic Games a fábricas virtuales como la que está ahorrando millones a BMW), pero todavía no están conectados. Suena bastante a “ciencia ficción” pero si nos fijamos en los diferentes proyectos particulares veremos que no lo es. Hay incluso quien ya pone cifras sobre la mesa: un informe de Bloomberg Intelligence cifra ya en 500.000 millones de dólares el valor del metaverso. A mediados de la década, afirman, llegará a los 800.000 millones. Y alcanzará 2,5 billones para 2030.

No solo los expertos consideran que el metaverso es el futuro de internet y de la humanidad. Las perspectivas económicas son tan enormes que las grandes tecnológicas -como Apple, Facebook, Nvidia, Sony o los gigantes chinos Tencent y Alibaba- están invirtiendo miles de millones para posicionarse como portales de entrada a esta dimensión alternativa.

Nvidia, Pixar y BMW

El Omniverso es una plataforma creada por Nvidia, la compañía que fabrica los procesadores gráficos y de inteligencia artificial más avanzados del planeta. Funciona de forma similar a un metaverso, pero, al contrario que este, en el Omniverso las leyes de la física son exactamente iguales a las del mundo físico. Desde este Omniverso, según Nvidia, se pueden controlar fábricas, edificios e infraestructuras en el mundo real. En este universo paralelo, todo funciona como en la vida real.

Todo existe de forma persistente, como lo hace en el mundo físico, gracias a supercomputadores formados por miles de tarjetas gráficas que utilizan un sistema de descripción de escenas universal inventado por Pixar (el legendario estudio de animación). Esta fidelidad permite que compañías como BMW simule mundos reales en un entorno virtual. Estos ya son mundos “paralelos” reales.

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Epic Games

Un grupo de inversores con Sony a la cabeza acaba de invertir 1.000 millones de dólares para crear otro Metaverso. La compañía que lo va a crear es Epic Games (los creadores de Fortnite y el motor gráfico Unreal Engine). Durante años, el “metaverso” ha sido el sueño de su cofundador Tim Sweeney. Otros, como Mark Zuckerberg, también quieren el suyo, y por eso Facebook está invirtiendo millones en realidad virtual y realidad aumentada. Pero, al contrario que Zuckerberg y su ansia de control monopolístico, Sweeney quiere que el metaverso sea un estándar totalmente abierto que pueda reemplazar a la mismísima Internet.

La idea de un “mundo virtual” ha evolucionado tanto en películas (Matrix fue quizás su máxima expresión) como en la vida real, en juegos de mundos virtuales persistentes como “World of Warcraft”. Este tipo de juegos funcionan con sus propias reglas de la física y hasta tienen economías propias con valor en el mundo real. De hecho, para muchos jugadores (que van desde chavales de 14 años hasta simpáticas “abuelas”) esos mundos son tan reales como el físico porque allí interactúan con amigos, corren aventuras y ganan dinero.

Sin embargo, la visión de Sweeney va mucho más allá de los videojuegos. El cofundador de Epic Games imagina un número infinito de mundos interconectados en el que cada persona exista como existe en el mundo real. En este ‘metaverso’, podrás viajar entre mundos para hacer lo que te plazca. Más allá de jugar y vivir aventuras imposibles en el mundo físico, podrás tener relaciones con personas a miles de kilómetros de distancia y ganar dinero trabajando, fabricando objetos u ofreciendo servicios y también creando tus propios mundos como un chaval puede crear ahora una ciudad en Minecraft.

Si has visto la película Ready Player One, ya has visto una versión del ‘metaverso’ de Sweeney. Allí lo llamaban Oasis y había sido creado por un par de visionarios, como Steve Jobs y Steve Wozniak que crearon Apple o el propio Zuckerberg que creó Facebook.

Estás flipando en colores Wogker…

Je, Yo imagino ya nuestro propio Agujero Negro en el Metaverso. 🙂 Aunque el metaverso no es tangible físicamente (todavía), sí es tangible mentalmente desde ya. Y eso es lo que da valor a todo, independientemente de su naturaleza. Ya puede ser un lingote de oro real o un NFT de un vulgar tweet, al final todo tiene el valor que el ser humano quiera darle desde su experiencia vital. Basándonos en los precedentes podemos aventurar que el metaverso revolucionará todas las industrias y funciones. Desde la sanidad a los pagos, los productos de consumo, el entretenimiento, el trabajo por horas e incluso el mundo sexual (como no!). Igual que pasó con la internet actual, esta nueva “Internet en tres dimensiones” (Matrix, metaverso, universo paralelo, como queráis llamarlo) va a cambiar nuestra manera de verlo todo para siempre. Hasta nuestro entendimiento de lo que es la vida misma. E incluso la muerte.

Fuente: agujero.net

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